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 El General En Su Laberinto - Gabriel Garcia Marquez

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Maryana
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MensajeTema: El General En Su Laberinto - Gabriel Garcia Marquez   Miér Ago 13 2008, 20:04

BOLETIN CULTURAL Y BIBLIOGRAFICO, Número 22. Volumen XXVII, 1990


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El general en su laberinto
Gabriel García Márquez
Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1989,
286 págs.

I

A diferencia de la mayoría de los libros de García Márquez publicados después de 1967, su última novela, El general en su laberinto, ha sido acogida principalmente con respeto, admiración y deleite. No es que no hayan causado controversia algunos fragmentos, como, por ejemplo, los que ocasionaron el enfado de los partidarios de Francisco de Paula Santander al ver "al hombre de las leyes" de Colombia tan fuertemente criticado y quizá —se dice— hasta "calumniado" (aunque sea en palabras—incluso documentadas— del propio Bolívar); o hayan encendido la ira de los entusiastas de un Bolívar heroico e inmortal que no soportan la idea del Libertador en fatal decaimiento. No diríamos que a todo lector le haya gustado la novela, pues alguno que otro añora —¡todavía!— el mundo de Cien años de soledad lamenta la ausencia casi total del sentido del humor en —palabras de García Márquez—, "el horror de este libro" 1. Y no pretendemos que alguno que otro lector no se sienta hastiado ante el "exceso" del equipo bibliográfico manejado por García Márquez, aunque lo haga con suma destreza 2

Los elogios han sido muchos y contundentes. En España, por ejemplo, escribe Rafael Conte, en El País, que el libro impresiona por su "clasicismo, limpieza, orden interno y externo, depuración estilística y estructural" 3. En Colombia se publica en El Tiempo (Bogotá), con anticipación al libro, una carta abierta del expresidente Alfonso López Michelsen a García Márquez, en la cual se "asombra" de las abundantes virtudes de la novela 4. Jorge Eduardo Ritter, también en El Tiempo, la describe como el resultado de "una investigación prolija en simbiosis perfecta con una prosa depurada y mágica" 5. De "estupendo y admirable" califica el libro Rafael Solana en Siempre, de México 6. Un mes más tarde, en la misma revista, asevera Mada Carreño: "De veras nos alegra que, por esta vez, el Nobel haya tenido razón" 7. En Puerto Rico, en Imagen, comenta Diego Robledo: la obra tiene "una hermosa prosa y un estilo que hipnotiza" 8.

Ahora bien. ¿Cómo hemos de entender la más reciente novela de nuestro premio Nobel? ¿Cuáles serán sus relaciones con sus obras anteriores? ¿Cómo ha de leerse en el contexto de otras novelas, cuentos y obras sobre el gran Libertador? ¿Cómo maneja García Márquez el espacio y el tiempo, temas siempre presentes en su obra? ¿Cómo hemos de entender las metáforas claves de la novela, especialmente las del laberinto y del río? Dichas preguntas quizá se hilen fácilmente, pero difícilmente se contesten. En lo que sigue, no pretendemos sondearlas a fondo. Nuestros esfuerzos más bien han de considerarse como un ensayo preliminar a una meditación más amplia.


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MensajeTema: Re: El General En Su Laberinto - Gabriel Garcia Marquez   Miér Ago 13 2008, 20:05

II

Desde ciertas perspectivas, El general en su laberinto es una novela escrita en contra de El otoño del patriarca, ya que el Bolívar histórico, aun siendo considerado el padre de la patria, es una figura antipatriarcal. Podría haber sido su gobierno una dictadura "perpetua", limitada sólo por su muerte. Pero no lo fue. Su vida y su mando, a diferencia de Franco en España y del "héroe" en El otoño del patriarca, no fueron un "experimento con la inmortalidad", como alguna vez había calificado García Márquez el período de Franco. Bolívar abandonó repetidas veces el mando, asumiendo sus poderes únicamente en tiempos de crisis. Su poder nunca fue como el ficticio de la Mamá Grande o el del patriarca, pues no ejerció dominio sobre el tiempo o sobre la naturaleza. Además, García Márquez interpreta la vida de Bolívar como una escuela del arte de morir. Por lo tanto, Bolívar no es el "otro" patriarca, ni en su primavera ni en su otoño.

Decir que Bolívar es un antipatriarca no implica, empero, la ausencia de aspectos "patriarcales" en su persona, o que no tenga cualidades del coronel Aureliano Bucndía o de otras figuras similarmente poderosas. Bolívar, el gran libertador, fue también un dictador, lo cual a veces olvidamos al verlo venerado en las estatuas en los parques. Su absoluto poder y la fuerza de ordenar se manifiestan en febrero de 1814, cuando ordena la ejecución de todos los presos realistas en la Guaira, orden que al cumplirse lo transforma en un general de innegable poder en su Guerra a Muerte contra los españoles. Este episodio es recordado por García Márquez al fin del penúltimo apartado de la novela (pág. 231). El que se otorgó a sí mismo poderes dictatoriales en la primera constitución de Venezuela; el que fue nombrado por el congreso del Perú como "dictador", título bajo el cual había de esperarse que salvara al país; el que en agosto de 1828 proclamó el llamado "decreto orgánico", en el cual, en su primer artículo, asumió el "poder supremo", anulando las funciones de la vicepresidencia, con lo que, de hecho, excluía a Santander del gobierno 9 —ésta fue una figura dictatorial. Y más aún fue la figura que proclamó lo siguiente:

Colombianos: No os diré nada de libertad, porque si cumplo mis promesas, seréis más que libres, seréis respetados; además, bajo la dictadura, ¿quién puede hablar de libertad? ¡ Compadezcámonos mutuamente, del pueblo que obedece y del hombre que manda solo! 10.

Increíble arrogancia, sentimientos compartidos igualmente por el patriarca de García Márquez y el emperador Napoleón. "He feels he’s Bonaparte", dice Miranda Lyndsay de Bolívar en El general en su laberinto (pág. 83). Como nos recuerda Lovera De-Sola, en los dos años de la dictadura, Bolívar "deroga leyes, favorece a la Iglesia, prohíbe las sociedades secretas, hace proscribir las obras del filósofo Bentham" 11. Este Bolívar "patriarcal" podría haber sido la materia prima para una gran novela sobre el poder; este Bolívar casi no aparece en El general en su laberinto. Naturalmente, surge la pregunta: ¿por qué no?

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MensajeTema: Re: El General En Su Laberinto - Gabriel Garcia Marquez   Miér Ago 13 2008, 20:06

Pero sise encuentran ecos "patriarcales", o ecos de otras figuras de gran poder en la prosa de la novela. Algunas frases en El general en su laberinto podrían haber sido sacadas directamente de El otoño del patriarca o de Cien años de soledad: su "retiro del poder" (pág. 19), "los deleites del poder" (pág. 46), "el halo mágico del poder" (pág. 39), "las veleidades del poder" (pág. 27), y los "desengaños del poder" (pág. 13). Bolívar comparte con el coronel Aureliano Buen-día el hecho de haber sido guerrillero o revolucionario, comandante, como él, en "guerras inútiles" (pág. 13) 12 que comprueban ante todo "la inutilidad de la gloria" (pág. 27). En Honda, después de abandonar definitivamente el mando, Bolívar "quería saber qué había ocurrido en el mundo desde que él se fue" (pág. 76). Del mismo modo, el patriarca, el día 12 de octubre de 1492, al amanecer en su puerto caribeño, se pone "a averiguar qué había ocurrido en el mundo mientras él dormía" 13, y ve las carabelas de Colón. Había sido tan difícil matar a Simón Bolívar como lo fue al coronel Aureliano Buendia. El Libertador no tiene quién lo mate. Al igual que el coronel en El coronel no tiene quién le escriba, Bolívar espera con ansiedad el correo. Y como muchos de los personajes garciamarquianos, sólo al borde de la muerte ve "por primera vez [. . .] la verdad" (pág. 266).

Otras frases traen a la memoria escenas o títulos o tiempos de las narraciones anteriores. Así, por ejemplo, la obvia alusión a "las nieblas de la soledad" (pág. 159); la también obvía al "olor de las guayabas" (pág. 113); a "la pensión vitalicia" (pág.171), ésta con ecos de El coronel; a "los tiempos del oro", con reminiscencias de La hojarasca, Cien años de sole’dad y El otoño del patriarca. Sin olvidarnos de que todo el ambiente del río Magdalena había figurado antes en El amor en los tiempos del cólera. El mismo río va a dar a un mar muy distinto en cada novela: al del amor eterno en El amor en los tiempos del cólera, al de la muerte en El general en su laberintti. Tales intertextualidades podrían multiplicarse, pero estos ejemplos bastan, espero, para establecer algunos vínculos entre la más reciente novela de García Márquez y sus anteriores.

En la literatura latinoamericana hemos experimentado recientemente un auge de la representación novelada del tirano 14 Ahora está de moda otra figura, la del Libertador, el general, su excelencia Simón Bolívar. En los últimos cinco o seis años se han publicado muchos libros, tanto de crítica como de novela, sobre él. Escritores de Venezuela y de Colombia, como es de esperar, son los que más se han obsesionado con Bolívar; casi todos con la implícita o anunciada intención de "bajarlo de las estatuas".

En Venezuela, tal acercamiento a Bolívar motiva, por ejemplo, las novelas de Caupolicán Olivalles (Yo, Bolívar Rey, 1983) y de Denzil Romero (La esposa del Dr. Thorne, 1988). Esta última, cargada con gotas pornográficas, se publica en la misma serie en que el candidato a la presidencia del Perú elogia a la madrastra. Bolívar funciona en La esposa del Dr. Thorne principalmente como el objeto fálico de las atenciones de Manuela Sáenz. Notemos, también, que en la crítica y en la investigación histórica. el intento desmitificador motiva el reciente libro de R. J. Lovera De-Sola (1984). Su titulo lo dice todo: El gran majadero.

En Colombia aparecen dos libros del maestro Germán Arciniegas, ambos himnos al libertador, Bolívar y la revolución (1984) y Bolívar, de San Jacinto a Santa Marta(1988). El más reciente interesa por tratarse del viaje final de Bolívar por el río Magdalena en mayo de 1830, punto que lo relaciona con El general en su laberinto de García Márquez y con La ceniza del Libertador, novela de Fernando Cruz Kronfly. Interesa también destacar cómo Arciniegas se acerca a Bolívar por medio de técnicas narrativas que pretenden penetrar la mente del héroe moribundo, obligándolo a soñar y a repasar —casi en delirio— los momentos cumbres y "las amarguras" de su vida 15. Con igual intento de acercamiento, de humanizar a Bolívar, de presentarlo "más de todos los días, despojado de la grandilocuencia de la bibliografía tradicional", es el libro de Fabio Puyo Vasco,

Muy cerca de Bolivar(1988) 16. Intenta, además, darle mayor forma al caudaloso y ahora indispensable río documental que publicó, en 1983, en compañía de Eugenio Gutiérrez Cely, Bolívar díaadía(3 vols.). Este último, según indica el mismo García Márquez en las "Gratitudes", al final de El general en su laberinto, sirve muy bien como "carta de navegación" (pág. 270) por la vida de Bolívar.

Anticipándose a García Márquez en unos dos años, el novelista colombiano Fernando Cruz Kronfly narra el último viaje de Bolívar por el Magdalena en La ceniza del Libertador (1987). Sintiéndose emancipado del peso histórico, dada la falta de documentación acerca del viaje, Cruz Kronfly crea una obra algo surrealista en la cual aparecen fantasmas totalmente inventados. Entre ellos, por ejemplo, un capitán de champán ciego (es guía, como en Virgilio yen Dante, en el camino a la muerte) y un testigo misterioso que se sienta en el comedor del champán casi al lado de un Bolívar enfermizo, y lo anota todo. Mientras tanto, toma de seguido, todos los días del viaje, una bebida inexistente en 1830: cerveza en lata. El testigo, claro está, es un poco el mismo Cruz Kronfly, insertándose en la narración y consiguiendo de tal manera la necesaria documentación. Cruz Kronfly hace que Bolívar, en el momento de despedirse del "hombre del comedor" 17, al fin del viaje, entienda esto: "comprende [Bolívar] que aquel hombre, que aquel testigo mudo lo ha escrito todo, lo contará todo algún día. Entonces descansa, se despide por última vez y se abandona a los ajenos brazos que lo arrastran" (pág. 330). Toda la pesadilla que quiere ser este libro se cuenta con una atención minuciosa a la "patobiografia" de Bolívar, a la tuberculosis de la cual, según otros investigadores 18, sufría ya desde 1824 y que probablemente adquirió durante la infancia.

En sus "gratitudes" y en su dedicatoria, García Márquez llama la atención sobre el magistral e inspirador cuento de su amigo Alvaro Mutis, El último rostro, que relata no el viaje final pero sí algo de los últimos meses de la vida de Bolívar. El cuento se construye por medio de recursos neo-románticos y borgesianos. Es decir, Mutis narrael hallazgo de unos manuscritos perdidos, escritos por un coronel polaco de apellido Napierski, quien, en Cartagena, conoce a Bolívar (el 29 de junio de 1830) y pasa algunos días (hasta el lO de julio) a su lado. La figura de Napierski, puro invento de Mutis, la objetiva García Márquez al utilizarla —irónicamente y muy a su manera— como fuente histórica en su novela (pág. 194).

Bolívar, pues, está en el aire. En este clima —para abandonar la metáfora fluvial en la cual nadábamos anteriormente— concibe y escribe García Márquez El general en su laberinto, sacándolo a la luz en marzo de 1989, justamente al cumplir los 61 años. La fecha no es casual, pues la novela, además de ser un retrato de Bolívar, puede considerarse un auto-retrato de García Márquez. ¿Y por qué no? No es sólo que García Márquez sea ya figura de la historia —lo es— sino que también todo escritor, inevitablemente, se novela así mismo. Lo reconoce el propio García Márquez en una entrevista con Maria Elvira Samper, publicada el 20 de marzo de 1989 en Semana. Al contestar una pregunta sobre su relación personal con la figura del Libertador, García Márquez dice lo siguiente:

Me siento identificado en muchas cosas con Bolívar. Por ejemplo, en esa cosa de no pararle muchas bolas a la muerte porque lo distrae a uno de lo fundamental, que es lo que está haciendo uno en la vida. Y esa es una interpretación que tengo de Bolívar perfectamente comprobable por sus cartas y por su conducta. No quería saber absolutamente nada de los médicos, ni de su enfermedad. Debía sospechar que estaba al borde de la muerte, creía que no tenía remedio. Si se ponía a averiguar... Una enfermedad es como un empleo: hay que dedicarse por completo a eso. Yo también tengo esa misma concepción. Que la idea de la muerte no me distraiga de lo que estoy haciendo, porque lo que va a quedar es lo que uno haga vivo... 19

No había sido siempre así. En los quince años, más o menos, que hay entre El otoño del patriarca y El general en su laberinto, García Márquez ha alcanzado, me parece, cierta serenidad. El secreto de una buena madurez parece ser —alterando una frase de Cien años de soledad— un pacto honrado con la muerte. "No me moleste ahora —parece decir García Márquez—: no le voy a poner atención hasta aquel día en que Ud. venga por mí. Y entonces me iré con Ud. con calma". Y, efectivamente, es este el sentimiento, el arte de vivir y de morir, que García Márquez tanto admira en Bolívar.

García Márquez comparte con Bolívar mucho más que un amor a la vida y una indiferencia a la muerte. En Bolívar se encuentra —ha dicho— cara a cara con una persona muy familiar 20. Muchas con las semejanzas: ambos son hombres del Caribe; ambos añoran el calor y la vida de la costa, que abandonan para vivir muchos años en ciudades o en cordilleras remotas cuyas "lloviznas eternas" (pág. 224) deprimen el alma. Ambos se sienten incómodos "entre cachacos", quienes, según las palabras de El general en su laberinto, tienen maneras "relamidas", y un "dialecto ladi no [que les sirve] más para ocultar que para decir" (pág. 46). Más aún: se sienten, en cierto sentido, "forasteros... en todas partes" (pág. 225). Pero algo todavía más importante vincula a García Márquez con Bolívar. Al investigar la vida del Libertador, descubre —dice— que toda su obra narrativa está fundamentada en la historia y en la cultura de Colombia y del Caribe. Descubre que no se ha inventado nada. Los espacios y los tiempos de su obra no son solamente literarios o míticos; son históricos, geográficos, culturales.

CONTINUAR

1 Gabriel García Márquez, El general en su laberinto, Bogotá, Editorial Oveja Negra, 1989, pág. 272. En adelante indicamos dentro del texto, entre paréntesis, la página respectiva.(regresar1)

2 Véase, por ejemplo, la impaciente y enojada reseña de Javier Goñi, en América 92, 1,núm. 1 mayode 1989, pág. 46.(regresar2)

3 El País, Madrid, 3 de abril de 1989, suplemento Cultura, pág. 1.(regresar3)

4 El Tiempo, Bogotá, 26 de febrero de 1989, pág. SA. (regresar4)

5 El Tiempo, Bogotá, 9 de abril de 1939, Lecturas Dominicales, pág. 4.(regresar5)

6 Siempre, México, ID de mayo dc 1989, pág. 9.(regresar6)

7 Siempre, México, 7 de junio dc 1989, pág. 51.(regresar7)

8 Imagen, julio dc 1989, pág. 94.(regresar8)

9 Fue dicho decreto la causa, según los historiadores, del atentado del 25 de septiembre de 1828 (del cual falsamente mc acusó a Santander, también según los historiadores, de haber sido uno de los cabecillas). Véanse dos recientes estudios: Proceso seguido al general Santander por cofia-cuenda del acontecimiento de ¡a noche del 25 di septiembre de ¡828 en Bogotá, Bogotá, Biblioteca de la Presidencia de la República, 1988; Pilar Moreno de Angel, Santander: biografía. Bogotá, Planeta Colombia, 1939, en especial el capitulo XXX, págs. 452-470.(regresar9)

1O Bolivar día a día, edición dirigida por Fabio Puyo Vasco y Eugenio Gutiérrez Cely, Bogotá, Procultura, 1983, vol. 3, pág. 460.(regresar10)

11 Lovera De-Sola, El gran majadero. Caracas, Academia Nacional dc la Historia, 1984, pág. 57.(regresar11)

12 Aunque no tan inútiles, añadiríamos, ya que consiguen la emancipación dc la Gran Colombia.(regresar12)

13 García Márquez, El otoño del patriarca, Barcelona, Plaza y Janás, 1975, pág. 44.(regresar13)

14 Aunque podríanse establecer raíces genealógicas más antiguas, digamos que, en el siglo XX, la época de dicha representación se establece con El señor presidente (1946) de Miguel Angel Asturias y que culmina, entre otras novelas, con las de Alejo Carpentier (El recurso del método, 1973), de Augusto Roa Butos (Yo el Supremo. 1973), de Demetrio Aguilera Malta (El secuestro del general. 1973), de Pedro Jorge Vera (El pueblo soy yo, 1976) y, obviamente, de Gabriel García Márquez (El otoño del patriarca, 1975).(regresar14)

15 Germán Arciniegas, Bolivar, de San Jacinto a Santa Marta, Bogotá, Planeta Colombiana Editorial, 1988, págs. 181 y sig.(regresar15)

16 Fabio Puyo Vasco, Muy cerca de Bolivar, Bogotá, La Oveja Negra, 1988, pág. 7.(regresar16)

17 Fernando Cruz Kronfly, La ceniza del Libertador, Bogotá, Planeta Colombiana Editorial. 1987, pág. 329.(regresar17)

18 Véanse, por ejemplo, Enfermedad y muerte del Libertador, Caracas, Oficina Central de Información, 1976, y Oscar Beaujon, El libertador enfermo, 2a. cd., Caracas, Vargas, 1968.(regresar18)

19 Semana, núm. 358, 20 de marzo de 1989, págs. 32-33.(regresar19)

20 Véase Semana, pág. (regresar20)


Encontrado en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/boleti5/bol22/garcia.htm

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MensajeTema: Re: El General En Su Laberinto - Gabriel Garcia Marquez   Mar Sep 16 2008, 10:14

interesante libro amix

bendiciones y gracias por compartir con nosotros
lo interesante que es siempre leer un buen libro

Veronica

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MensajeTema: Interesante post   Mar Oct 28 2008, 12:40

Hola!

cheers Interesante post. Gracias por el esfuerzo de compartir con nosotros acerca de este libro, que admito no haber leído.

He leído varias novela de García Márquez, y de esguro en mi próxima compra de libros no faltará El general en su laberinto. Saludos study
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MensajeTema: Re: El General En Su Laberinto - Gabriel Garcia Marquez   

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